jueves, 20 de octubre de 2011

Huracanes

Esta es la historia de un viejo hechicero, de cómo su corazón fue robado y su odio hacia las  desconocidas tierras al otro lado del mar. El viejo hechicero era temido por los líderes de las grandes tribu y de las pequeñas tribu porque los espíritus y los dioses le han dado potestad donde ningún de ellos tiene poder. Los líderes también lo envidian porque él lo protege mucho más que un simple pacto entre tribu o la fuerza de 10 lanzas.

La gente común le temo también porque es de la gente común temer, pero para ellos el hechicero es aquel que los trajo al mundo, vela por mantener en paz los espíritus de la cosecha y la caza, más pasa juicio en aquellos lideres que han agriado a los dioses. Si, la gente común le teme, pero lo respetan.

El viejo hechicero es de ninguna tribu, pero su paso jamás es prohibido, porque él es de África, la cual es más grande que cualquier individuo, tribu o nación. Negarlo a él es negar a África misma. Aun con todo el respeto y poder que posee. Aun con lo temido que es. Aun con la bendición de África, el hechicero carece dos cosas comunes en todos los hombres: un nombre y un corazón. Porque ningún hombre lo pude tener todo y solo el más temerario pagaría tan alto precio.

Para protegerlo de aquellos que quisieran hacerle daño y para defender a África sin temor a repercusiones, África tomo su nombre y lo oculto en un lugar secreto que solo ella y él conocen. Ese es parte del poder que él tiene, ya que esta en el nacimiento de todos y a todos conoce por su Nombre. No solo el nombre que le dan sus padres, sino también el nombre secreto que les susurra a todos al oído en el momento que llegan al mundo. El tiene Poder de Nombre sobre todos pero nadie conoce el de él, con la excepción de África, su protectora.

La manera que perdió su corazón es motivo de tristeza para África, temor para los dioses y orgullo secreto para él. Porque una vez vivió una civilización que descubrió el secreto de la inmortalidad. Los
dioses castigaron a estos hombres hundiendo su gran ciudad y esparciéndolos por la Tierra.

Y en sus primeros días como hechicero escucho a las aves hablar de esta civilización. Y aun cuando África le advirtió que los olvidara, él continuo indagando. Porque, aun cuando África le prometió vida, el hechicero aun tenía corazón, aun era hombre y tenía miedos y codicias de hombre. Eventualmente aprendió el gran secreto de la inmortalidad de la hundida civilización. África le advirtió que no utilizara ese conocimiento. Pero el hechicero fue seducido por el oscuro conocimiento y saco su corazón y lo escondió en un lugar donde ningún dios, espíritu, animal o hombre jamás pudiera encontrarlo.

Al África sentir que su hechicero utilizo tan terrible conocimiento, lo enfrento y le pregunto que había hecho. Él le contesto desafiante (ya que era joven en aquel entonces y era propenso a las osadías de los jóvenes), que consiguió la inmortalidad prohibida de la civilización hundida. África le exigió que revelara donde oculto su corazón. El se negó a revelar el secreto, lo que causo una gran batalla comenzara entre el hechicero y África. El lugar de la batalla es conocido hoy como el Kalamahari, el cual una vez fue el más bello jardín y ahora es solo un desierto, una oscura reflexión de lo que una
vez fue, debido al conflicto ente ambos.

El hechicero vio que jamás vencería a África y entendió que si continuaba luchando, no tan solo África utilizaría su nombre en su contra, sino que la batalla destruiría todo lo que juro proteger. Así que el hechicero hecho al lado su ego y acepto su derrota. También admitió que la localidad de su corazón ya no estaba en su mente, de tal manera funciona el funesto método de la inmortalidad. África vio la verdad de sus palabras, vio la gallardía al aceptar su derrota y su sabiduría al ver las  consecuencias de alargar el conflicto. Por eso África lo perdono, porque después de todo África perdona, aunque nunca olvida.

De todos los seres que han pasado por África, hubo una joven que África quiso más que ningún otro. El nombre secreto de ella era Princesa, ya que al nacer el hechicero vio la nobleza en ella y aun
sin corazón se vio movido por la grandeza que el bebé radiaba. Desde muy joven Princesa demostró gran afinidad hacia los ancestros, respeto hacia los dioses y lealtad en los hombres y mujeres. También aprendió desde muy joven el lenguaje de las aves y animales de la sabana.

África y el hechicero se sorprendían de los Talentos de Princesa y sabía que alrededor de ella se forjaría un gran destino. El hechicero tomo de visitarla desde muy joven y así enseñarle la historia secreta del mundo y prepararla para cuando tuviera edad enseñarle su místico Arte. Así cada primavera el hechicero tomaba un aspecto más sutil e impartía sus lecciones. Pasaron los años y mientras el hechicero impartía sus lecciones, en Princesa crecían cada vez más los
sentimientos de ella hacia él.

Al final de la primavera que Princesa cumplía sus 17 años el hechicero había decidido que ya ella estaba lista para aprender su místico arte. Por su parte Princesa había llegado al punto donde su corazón no aguantaba más sus sentimientos secretos. Así llego la decimoctava primavera de Princesa y el hechicero llego a la choza de ella. Y antes de que él pudiera anunciarle sobre sus nuevas lecciones ella le abrió su corazón y le confesó e lo sentimientos que hacia él sentía. Le dijo como ella había visto a través de su actual aspecto y también entendía su alma. Que ella entendía porque África lo había escogido y eran esas cualidades las que ella a admirado y han creado los sentimientos que ella en aquel momento expresaba.

Aunque esta confesión fue inesperada para él, no permitió que ella se percatara. Una vez pasada la sorpresa le contesto que ya no continuaría enseñándole. Que si ella pudo ver su verdadero aspecto
nada más tenía que enseñarle. Que cualquier lección que él le impartiera interferiría con la progresión natural de su talento. Vio ella que él, al terminar estas palabras, se iba y le dijo: “Yo te Amo.
¿No tienes nada que decir a eso?” A lo que contesto el hechicero: “De lo que hablas es para mí el Susurro de un Eco. Una memoria de algo que alguna vez creo haber entendido, pero ahora es tan incomprensible como seria volar para ti. Para responder a tus sentimientos necesitaría un
corazón y África y yo éramos jóvenes cuando lo perdí. Continua tu vida Princesa, grandeza te espera, pero olvídate de mí y tus sentimientos hacia mí, ya que esta será la última vez que me veras.”

Dichas estas palabras el hechicero desapareció y Princesa viendo sus ilusiones destrozadas se desmorono en llanto. En su dolor le pidió a los dioses y a los espíritus consolación. Ellos enviaron aves y animales a confortarla. Una de las aves, un ruiseñor, fue donde África y le contó lo que había visto y escuchado en la choza de Princesa. África vio en el corazón de ella la pureza de sus  sentimientos y supo que el gran destino que Princesa tenía yacía con el hechicero.

Así África, se le revelo en un sueño y le contó de cómo el hechicero oculto su corazón y como ningún dios, espíritu, animal u hombre podría encontrarlo. Le contó de la gran batalla y de cómo África se entero que en su codicia el hechicero mismo perdió el conocimiento sobre la localización de su corazón. Al escuchar esta historia Princesa desespero mas y le dijo a África: “Así que no hay esperanza, su corazón esta eternamente perdido, por lo tanto, el mío esta eternamente destrozado.” A lo que África le respondió: “Niña de los designios, el corazón de él está perdido y ningún dios, espíritu, hombre o animal podrá encontrarlo. Pero tú no eres ninguna de esas
cosas.” Y Princesa entendió que acababa de cumplir su decimoctava primavera, que según su tribu ahora era mujer.

Con este entendimiento Princesa salió de su villa y comenzó su búsqueda del corazón del viejo hechicero. Tanto como las aves del cielo, como los animales de la tierra la ayudaron como les fuera
posible en su búsqueda. Por años busco por África sin jamás dar con el corazón de él. Y salió de África y busco en los otros continentes. Busco en las montañas más altas, las cuales están tan alejadas del mar que cualquier otro sitio. Allí encontró una embarcación inmensa, allí donde el mar no llegaba, pero no encontró el corazón del hechicero. Viajo a una isla cubierta en niebla y aprendió los ritos de los hechiceros en ella. Aun cuando estos hechiceros proclamaban descendencia de la ciudad destruida por los dioses, no tan solo sospecho que mentían, si no que tampoco consiguió el corazón de su amor. Llego a las tierras de las especias y genios. Aprendió un sinnúmero de encantamientos y hasta como convertir el plomo en oro, pero no el paradero del corazón perdido. Llego al lugar donde el Sol mismo sale, y allí aprendió como hacer guerra y como apaciguar los malos espíritus con comida, pero aun su búsqueda era fallida.

Eventualmente, cuando estaba por darse por vencida se topo con un grupo de viajeros que aseguraban que su gran imperio había sido hundido por los dioses por un gran pecado que sus ancestros había cometido. Por muchos años viajo Princesa con estos vagabundos ya que sospechaba que ellos si eran los descendientes de aquellos que enseñaron al hechicero remover su corazón. Con ellos vio más sitios maravillosos y aprendió de más de las artes que el mundo pudo ofrecer. De ellos aprendió a hablar con los animales del mar, porque ellos aseguraban que su civilización tenía gran influencia en la vida marina. Pero nunca aprendió el secreto de la inmortalidad. Ni la localización del corazón de su amado. Porque estos eran los descendientes de aquellos que lograron la inmortalidad, pero a través
de las generaciones este secreto se había perdido.

Una vez Princesa se despidió de los vagabundos, en vez de rendirse como había pensado antes de unirse a ellos, busco y busco por tantos años que ella era solo una historia en la tribu donde nació. Pasaron tantos años que África vio reinos caer y ser creados. Paso tanto tiempo que el hechicero pensó que Princesa había muerto y pasado al mundo de los espíritus y trato de convencerse de que la había olvidado.

Y se encontraba el hechicero junto al mar, observando al Sol continuar su rumbo hacia lugares desconocido, meditando en las cosas secretas que los hechiceros meditan cuando una voz le dijo: “Eh viajado a los confines de la Tierra y eh visto maravillas que hasta tu pensarías imposible. Eh visto crueldades que le darían escalofríos al más vil de los jefes que han pasado por África, pero nada se compara como verte a ti.” El hechicero se volteo a ver quien decía estas palabras, y vio que era Princesa. Y al verla, sintió que la tierra temblaba. Ella llevaba una caja y entonces se percato que no era la tierra lo que temblaba, si no él.

Entonces ella abrió la caja y una gran luz salía de ella. La luz la radiaba el corazón del hechicero. “¿Dónde lo encontraste?” pregunto él. “No recuerdo. Me costó mucho conseguir tu corazón, mucho más de lo que crees. Pero el precio fue justo, si por lo menos una vez es correspondido mis sentimientos hacia ti”. El hechicero toco su corazón y Princesa le ayudo a colocarlo en su justo lugar. Y esa noche mientras ambos se amaban el hechicero entendió todo lo que dio Princesa. Porque no tan solo ella olvidaría que él existía, también pasaría a ser mortal como los demás. Pero nada de esto les preocupo a ambos. Porque muchos jamás conocen el verdadero amor y el hechicero y Princesa, aunque fuera por una noche lo vivieron.

El hechicero se ocupo que Princesa pasara una buena tribu. Se aseguro que tuviera un esposo que la protegiera. Por lo menos a él le quedaba la dicha que una vez ella olvidara no sufriría el hecho que no estarían juntos. Y él no sufriría porque tenía su corazón de vuelta y había amado y sido amado de vuelta.

Años después, el hechicero, fue a la villa donde Princesa y su esposo vivían, porque sabía que era hora de traer al mundo varios niños incluyendo el de ella. Y aunque sentía un mal presentimiento no fue hasta que vio la devastación en la villa que se dio cuenta que algo estaba realmente mal. Nadie estaba allí, pero todo estaba destruido. Consulto a los espíritus y estos les contó como la gente de la tribu habían sido capturados por hombres blancos y sacados de África. Y el trato de sentir a Princesa, y aunque estaba viva, sabía que una vez más en el continente no se encontraba.

El hechicero en su angustia le pregunto a África como permitió que esto le pasara a Princesa. África, le contesto: “Porque yo perdono, pero no olvido”. Destrozado el hechicero una vez más intento sacar su corazón, pero había olvidado cómo lograr esto y sabía que si continuaba terminaría, después de milenios, su vida. Fue entonces cuando los espíritus comenzaron a llorar, porque Princesa había sido
muy queridos por ella. “Ella a muerto, en un lugar que no acepta dioses y no los espíritus se pierden en un gran vacío. Ahora si está completamente perdida para nosotros.”

El dolor fue tan grande para el hechicero que en ese momento cayó muerto e instantáneamente su cuerpo se descompuso. Mas su espíritu en angustia hacia sufrir a los otros espíritus y estos le pidieron a África que atara el alma del hechicero lejos de ellos. Que su dolor era muy grande para ellos compartirlo. Y África coloco el espíritu del hechicero junto al mar justo donde él y Princesa se habían amado.

Pero el odio del hechicero hacia los que le habían negado a Princesa era tan grande que ni el lugar de su mejor recuerdo lo apaciguaba. Y con su odio poco a poco, de la tierra, la madera y las piedras creó un nuevo cuerpo. Y con este cuerpo comenzó una encantación que enfureció al mal y al viento y el fuego. Y le influyo su odio hacia las tierras que le robaron a Princesa. Eventualmente, el hechicero olvida porque esta encantando y vuelve la tierra, madera y piedras a su lugar y solo su susurro se escucha a las orillas del mar de África. Pero eventualmente cada año, vuelve a recordar, a veces con más furor, a veces con menos, siempre enviando su hechizo desatinadamente hacia las tierras que para él son desconocidas. Y ni con cada vida que se pierde, ni con cada lugar que se destruyen sus huracanes se apacigua el odio que él tiene a las tierras que le quitaron su único amor.


1 comentario:

  1. Esta historia es basada en un sueño que me contó una amiga. La empece a escribir en el 2005 y la "termine" en el 2007. Aun siento que esta sin terminar y quizás algún dia continué trabajándola.

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